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Uno
de los últimos días del mes de Noviembre, ya finalizada la jornada de pesca
de bogas de ese día en los malecones del puerto la plata, al llegar a la
guardería me encontré con mi amigo Mingo Cavallaro que también salía de
pescar en compañía de otro amigo, “el pibe” Alfredo Lorente, con quienes
compartimos muchas jornadas de pesca en el río de la plata durante todo el
año.
Después
de charlar un rato sobre lo acontecido en la jornada, Mingo me comento que
al igual que el año anterior, estaba organizando el viaje a Bahía San Blas,
el cual ya es su tradición año tras año en Diciembre y Marzo desde la década
del 70 realizarlo, y no tuvo peor idea que decirme si quería acompañarlos,
cuestión que en segundos resolví con un rotundo si vamos.
El punto
de encuentro para la partida fue San Miguel de Montes donde se sumarian al
grupo los amigos José Ricotta (el bolsa de tuercas) y Roberto Giuciano (el
gato de montes).
La
partida la realizamos el Miércoles catorce a las seis de la mañana desde la
casa del gato en montes, donde ya estaba preparada la CHEROKE II, la
trakers de Mingo.
Después
del cansador viaje llegamos al paraíso del pescador deportivo, donde nos
hospedamos en las cómodas instalaciones que posee el complejo MIKE.
Realmente
la pesca variada en el mes de Diciembre es excelente, donde se destacan
corvinas rubias que alcanzan fácilmente los 8 kilogramos de peso, y que son
un desafió para quien logra clavar una, ya que presentan una espectacular
pelea.
Una
alternativa para aquellos que no les gusta utilizar equipos pesados es
aprovechar la parada de las mareas donde cómodamente podremos utilizar
equipos mas livianos con plomos de 100 gramos que llegan fácilmente al
fondo, y nos hacen mucho mas divertida la captura de una pieza, esto lo
podremos hacer hasta el momento que comienza la correntada.
Por momentos es muy fácil lograr dobletes de pescadillas, y los buenos
gatuzos nunca faltan a la cita. Demás esta decir, que siempre esta la
posibilidad de lograr algún cazon y para los amantes de grandes batallas
buscar los grandes tiburones que entran a la bahía.
Haciendo
un resumen, tengo que decir que la Bahía San Blas sigue siendo y será por
siempre el paraíso de los pescadores deportivos, por la calidad y cantidad
de peces que la habitan, es nuestro deber protegerlo.
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